El Fender Champ nació como un amplificador económico para principiantes y terminó convirtiéndose en el arma secreta de los mejores estudios de grabación
El origen de este gigante se remonta a 1948, cuando Leo Fender introdujo el Champion 800 (y luego el Champion 600) como parte de un kit básico para estudiantes de guitarra. En 1955, Fender estilizó el exterior con el acabado de tela de algodón o tweed y rebautizó oficialmente la línea como Champ.
El circuito 5F1 se introdujo formalmente en 1956 y se produjo hasta 1964. La gran ventaja del 5F1 radica en su absoluta simplicidad. Al no tener controles de ecualización (graves/agudos) ni inversores de fase, la señal de la guitarra viaja de forma directa y pura respondiendo de manera inmediata a la fuerza con la que tocás las cuerdas y al potenciómetro de volumen del instrumento. Al subir el volumen a partir de 4 o 5, el amplificador no se satura de golpe; empieza a comprimir y a generar una distorsión cremosa y cruda a la vez.
Grandes leyendas de la música grabaron himnos históricos utilizando un Tweed Champ 5F1 en el estudio: Eric Clapton consiguió su legendario tono distorsionado en todo el álbum Layla and Other Assorted Love Songs (1970) con un Champ. Keith Richards lo utilizó frecuentemente para registrar los filosos e inconfundibles riffs de The Rolling Stones. Joe Walsh inmortalizó el demoledor y clásico solo de guitarra en “Funk #49“ de la banda James Gang a través de su pequeño combo de 8 pulgadas.