Este SVT fue construido en 1972, un año clave en el que Magnavox compró Ampeg. El amplificador es considerado el santo grial de los bajistas porque junta lo mejor de dos mundos: mantiene las hermosas líneas azules del diseño original en el panel de aluminio, pero por dentro ya trae las legendarias válvulas 6550.
Básicamente, un tanque de guerra de 300 watts que ruge con un tono gordo, agresivo y una respuesta de medios que ningún amplificador moderno ha podido replicar. A finales de ese mismo año se cambió el diseño a las líneas negras, por lo que este ejemplar corresponde a la última y mejor camada de los Blueline originales.
La caja es de 8 parlantes de 10 pulgadas, también del año 1972.